Un vago, dos vagos, tres vagos.

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Un vago, dos vagos, tres vagos.

Mensaje por Inseglet el Dom Jul 31, 2011 8:30 pm

Es el título de un libro que escribió el Gran Wyoming hace décadas. En clave de humor, usa toneladas de sarcasmo y es como un tratado para defender la vagancia y a aquellos que son partidarios de ella.


Lo descubrí hace unas semanas en una estantería del salón, supongo que lo compraría mi padre, y lo leí hace poco. Para mí es un libro divertido.


Transcribo el contenido de las solapas de la portada (1), contraportada (2), y la introducción (3), por ese orden. Así podréis haceros una idea del estilo que impera en el libro.

Y sí, la entrevista de Buenafuente a Wyoming la acabo de publicar hace unos minutos para quien no esté familiarizado con el humor sarcástico, irónico, de Wyoming, para que no se escandalice al leer ciertas cosas que aparecen en el libro, jeje.

Aquí queda:

(1)

¿No lee libros porque teme que pasar páginas le provoque un esguince de muñeca? ¿Se le cansa la vista y ha tenido que pedir al librero que le lea esta solapa?

Si es así, enhorabuena: es usted un vago. No se preocupe si le acusan de gandul, perezoso o remolón. En un loable acto de traición de sus principios, el Gran Wyoming ha trabajado un poco para ofrecerle Un vago, dos vagos, tres vagos, manual que demuestra que no sólo no es usted un inútil sino que pertenece a una estirpe de seres superiores.

Si, por el contrario, usted es un sujeto que trabaja sin parar, tampoco deje que el estrés le haga pasar por alto este lúcido manifiesto contra los fundamentos laborales de nuestra sociedad.

Aquí hallará sabios consejos prácticos para reconducir su vida hacia el placentero descanso horizontal.

Ya lo sabe. Ejecute el alto cometido al que estamos destinados: ninguno.
Y viva como Dios, pues Él nos hizo a su imagen y semejanza.

Si, con todo, se empeña usted en no aceptar que cada día es domingo y aún cree en el trabajo como vía de realización personal, no se sofoque. Alivie sus ansias de actividad leyendo en voz alta estas páginas mientras aquel amigo vago a quien tanto desprecia le escucha tumbado.


(2)

<<Por respeto a lo que este libro representa, debe leerse tumbado. >>

El Gran Wyoming, José Miguel Monzón para las autoridades y Chechu para los amigos, nació en Madrid. Superadas, muy a su pesar, la infancia ociosa y la carrera de Medicina, un buen día tuvo que ponerse a trabajar para sobrevivir, tarea en la que decidió emplear a fondo su aguda locuacidad con el fin de evitar el más mínimo esfuerzo físico.

Médico en Buitrago de Lozoya, novelista [<<Te Quiero Personalmente>>] , cantante de rock con Paracelso y de boleros junto a El Reverendo, actor, guionista y presentador de televisión [ <<El peor programa de la semana>>, sin ir más lejos], Wyoming ha superado las más optimistas previsiones de audiencia con el programa Caiga Quien Caiga (premio Ondas 1997), tanto, que espera que el éxito le enriquezca lo suficiente como para dedicarse en cuerpo y alma al oficio de holgazanear.


(3)

AVISO AL LECTOR.

Éste no es un manual para aprender a vivir sin trabajar, panacea que no ha conseguido ni el propio autor. Es una guía para aprender a entender a nuestros semejantes y aumentar el nivel de tolerancia con las culturas que no comprendemos. Además, las soluciones, como las gafas, son exclusivas de cada uno.

El lector podrá en todo caso disfrutar con el libro, difícilmente con lo que extraiga de éste.


A Marisa, cuyo ejemplo inspiró la filosofía del libro.


No soy un vago, mi mente no descansa.

UNAMUNO.


INTRODUCCIÓN.


  • ¿Por qué es importante este libro?



En primer lugar, quisiera darte la bienvenida, querido lector, porque el hecho de que te hayas aproximado a las páginas de este libro, bien cautivado por lo que se cuenta en la contraportada o bien por la recomendación de algún amigo (conserva ese tipo de amistades), demuestra que posees una inteligencia de la que no todo el mundo puede hacer gala.



La importancia de este libro reside en que, por primera vez, se va a rendir homenaje a unas personas que han sido injustamente definidas, tratadas, consideradas, calumniadas, vilipendiadas y un largo etcétera, por el simple hecho de entender la existencia como un estadio espiritual irrenunciable, como un equilibrio sistémico que no se entrega por un plato de lentejas o simple golpe en la espalda. Nos estamos refiriendo a LOS VAGOS.


Si el lector pertenece a esta clase privilegiada, enhorabuena. Si, por el contrario, forma parte de eso que se ha dado en llamar <<mayoría natural>> (que es precisamente lo contrario, un producto de la doma que el sistema inflige a los hombres desde el momento en que alcanzan el nivel de bipedestación y se transforman en productores en potencia), si, como decíamos, el lector pertenece a esa mayoría artificial, se habrá sorprendido al ver en qué términos nos referimos a los vagos, porque no podrá quitarse de la cabeza el sentido peyorativo que tiene esta palabra para los no iniciados.


Si cuando usted termine de leer este libro reconsidera su opinión y se reconcilia con esa clase a la que aludimos y que es objeto de este <<trabajo>>, demostrará tener una personalidad veleidosa, pero, al mismo tiempo, me dará la gran satisfacción de sentir en mis propias carnes que, en efecto, formo parte del poder en tanto soy capaz de manipular la mente de las personas físicas.


No espere el lector un punto de vista objetivo puesto que la intención del autor, según se ha explicado, no es sólo informativo sino, por encima de todo, reivindicativa.


Plenamente consciente de que me adentro en un terreno peligroso en el que la incomprensión es una enemiga contra la que tendré que pelear, acepto la responsabilidad histórica de llevar adelante esta lucha, en pleno uso de mis facultades (sabiendo que traiciono de forma flagrante los principios a los que rinde honores este libro), en la ciudad de Madrid, a principios de Agosto de 1989, que ha de pasar a la historia como uno de los meses más calurosos que se recuerdan.





  • Cómo vivir sin este libro.




Querido ciudadano, aunque le parezca mentira, tiene entre sus manos una ocasión única de cultivarse en un campo que hasta ahora no existía. Es usted muy libre de cerrar este libro y utilizarlo como mero objeto decorativo, pero se estará engañando a usted mismo, y engañará también al librero que le vendió el ejemplar, a su compañero, compañera, cónyuge, o lo que quiera que se haya llevado a vivir con usted y, lo que es más importante, estará cerrando la puerta de su corazón a un estadio del conocimiento que, sin duda, le hará comprender a sus semejantes, el mundo que le rodea, e incluso, lenguas que desconocía por completo.


Asimismo es posible que al leer estas páginas salga de entre sus asadurillas ese superhombre que algunos llevamos dentro y que no nos atrevemos a mostrar a los demás, simplemente porque no nos gusta destacar. Esa bestia que reside invisible bajo nuestro aspecto silencioso e inofensivo. Tranquilo, llegará el tiempo de salir al exterior para entrar en letargo, habrá un tiempo también para usted…

No señor, usted no puede vivir de espaldas a este libro porque todo lo que encierra no es más que verdad, pero no una verdad a medias tintas, sino una verdad impresa con los más sofisticados métodos de off- set. En una palabra: ES LA VERDAD.


Cómo pretende, querido lector, vivir sin este libro. Cómo pretende vivir de espaldas a la verdad.

Se puede, es cierto, vivir sin este libro, pero siendo un ignorante, un necio, un salvaje, un bárbaro y un desaprensivo. Elija el camino que desea seguir a partir de este momento, pero sea consciente de que si abandona esta lectura, la regresión a la que someterá su vida le llevará hacia los abismos insondables donde las tinieblas anidarán en los tuétanos de su osamenta.

Yo creo que estaremos de acuerdo en que ya hemos visto suficientes razones para que este libro nos resulte imprescindible. Ya hemos visto la cantidad de propiedades y virtudes edificantes que conlleva su lectura, y también estaremos de acuerdo en que el precio es de risa.



Si coincidimos en todos estos puntos, dése una carrera hasta su librero favorito y compre varios ejemplares más, pues este libro, a diferencia de los otros que tiene en su casa, se rige por la propiedad sumatoria del concepto, es decir, su contenido es tanto más efectivo cuanto mayor es el número de volúmenes que se poseen. Además, podrá comparar la diferencia de impresión de unas ediciones a otras; en su biblioteca quedarán muy bonitos todos los lomos del mismo color, y no le quepa la menor duda de que es un regalo sorprendente que crea adicción y que dentro de muy poco tiempo se distinguirán dos períodos en la historia de la humanidad: el Anterior y el Posterior a la escritura de este libro.


Yo le garantizo que de aquí a unos meses no podrá participar en ninguna tertulia de barra si no se inicia cuanto antes en el mundo que se abre ante sus ojos.

Concluimos el apartado afirmando que es absolutamente imposible vivir sin este libro. En todo caso, se puede intentar sobrevivir sin él. Allá usted.




  • Cómo enamorarse de este libro.



Está claro que sólo respetamos aquello que queremos; por esta razón, el autor intenta que usted se enamore de este libro, ya que perderá el sentido crítico y beberá de estas páginas como lo hacía el caballo del conde Olinos a la orillita del mar.

El método para enamorarse del libro es muy sencillo. Regrese al nivel de percepción de la infancia y créase todo lo que yo le cuente. Cuando lleve unas pocas páginas leídas besará esta letra impresa como si de su más preciado bien se tratara, y me atrevo a decirle que no andará muy descaminado en su apreciación.

P.D. No se preocupe por el deterioro que pueda sufrir el libro ante sus envites amorosos, ya que si se fija, las cubiertas vienen perfectamente plastificadas y tiene un tratamiento impermeable, que le permitirá entregarse a ellas con el rigor y la pasión que la ocasión merece.



  • Cómo enamorarse del autor.



Es también intención del autor llegar a ser un mito, para intentar parasitar a sus lectores indefinidamente.

Si ha seguido mi consejo y en este momento usted da profundos y prolongados besos a la cubierta del libro, e incluso se ha atrevido a proceder de la misma forma con el interior del mismo, debe tener en cuenta que lo que besa y adora no es otra cosa que el espíritu del autor. Consciente o inconscientemente, a mí tanto me da, usted ha pretendido una aproximación carnal hacia mi persona a través del vehículo de expresión que es esta magnífica guía.


Sólo me resta corresponder a estas simpáticas muestras de afecto con el gesto de amor que estoy realizando en estos momentos. Es una pena que no exista la literatura en cuatro dimensiones, porque ha sido un gesto realmente excitante. Imagínese el lector el ademán que más le apetezca o que más le ponga, sin que sirva de precedente, ya que a partir de este momento no deberá interpretar nada de lo que lea. Todo está muy claro, muy bien explicado y además se tratan conceptos que no pueden dejarse a la libre interpretación del primer cerebro que los absorba.


Para enamorarse de mí, querido lector, persígame, siga de cerca mi carrera, dé la cara por mí en todas las tertulias en las que se pretenda mancillar mi buen nombre, descalifique al resto de autores de nuestro siglo, hágase cargo de mis deudas, adopte a mis hijos, en una palabra: ENTRÉGUESE.

Si coincidimos en algún acto social, hágame inmediatamente proposiciones deshonestas si es usted mujer o admire mi refinado estilo y mi peculiar visión de la vida si es usted hombre.

Para enamorarse de mí, bastaría con tenerme frente a usted unos segundos y que me mirara firmemente a los ojos, pero como eso no siempre es posible, se tendrá que valer del texto que tiene entre sus manos y hacer de él un nuevo catecismo en el que la figura sublime a la que debemos dedicar todos nuestros pensamientos soy yo.
No quiero insistir en este sentido porque supongo la inteligencia de mis lectores y me consta que han entendido perfectamente que están ante una ocasión única.
MI CAUSA ES LA VUESTRA: MILITAD.



  • Una traición por amor al prójimo.



El vago es absolutamente fiel a sus principios. Nada ni nadie puede quebrantar su solidez moral. La única arma que puede hacerle cometer una traición es el amor.


Muy pocos valorarán, en su justa medida, el esfuerzo que ha supuesto para el autor la autodisciplina a la que ha tenido que someter su existencia para que estas líneas dejaran de ser planteamientos teóricos en un cerebro desordenado y se transformaran en dogma de una especie humana que no conoce razas, religiones, nacionalismos, ni nada de nada. Sólo conoce el respeto a la vida, y la admiración y la condescendencia para los que no han sabido encontrar el camino de la salvación y sobrenadan el magma de la realización a través del trabajo.


Sí, querido lector. Sí, compañero. Os he traicionado, pero juro que lo he hecho por amor. Lo he hecho para lavar esta mancha que ya duraba demasiado y para que, de una vez por todas, el sentido trágico de la existencia deje de ser la única forma moral posible.


Hay un mundo al otro lado del jardín repleto de hombres y mujeres justos que encuentran en la contemplación, en la holganza, en la diversión y en la admiración por el milagro de la vida, la única forma coherente de realización personal, transformándose así en el universo complementario de los que sienten la pulsión del trabajo como única fuente de vida.
Nunca más seremos la referencia negativa. A partir de este momento, reclamamos el puesto que nos corresponde en una escala de valores científica y moderna. Abajo las caretas. Viva el siglo veintiuno.


Espero que sepáis comprender las razones que me impulsaron a cometer este acto de felonía contra mi voluntad, pero pensad que sólo soy el recopilador de una herencia cultural que me ha tocado contar, sabiendo que con ello cometo mi suicidio social y arruino mi reputación. El amor ha vuelto a triunfar.



  • ¿Qué pretende este libro?



Al margen de las consideraciones teóricas, morales y culturales que me han movido a escribir este libro, existe una razón que responde perfectamente a las características del gremio que estamos estudiando y al que pertenece el autor: EL DINERO.

No podemos ignorar que una de las causas que ha estimulado la materia gris de mi cerebro ha sido el tintinear de monedas, que sustituía el grave chasquido de la máquina de escribir.

Qué preciosa melodía la de las monedas cayendo unas sobre otras en un tono cada vez más brillante. Qué sublime estímulo en las largas jornadas de trabajo en las que, con la piel erizada, me asaltaba el presentimiento de que el paso que estaba dando era irreversible y que terminaría mis días trabajando.


Ya pasó lo peor. La pretensión de enriquecerme hasta límites imprevisibles guió el camino de este joven creador que considera su vida laboral zanjada, y no aspira sino a una justa pensión que le permita seguir especulando con las abstracciones que le asaltan en sus múltiples períodos de reflexión.


Sintetizando, la función primordial que debe cumplir este libro es la de retirarme del medio laboral, como hacían antiguamente los industriales con las coristas.
Usted es fundamental en este proceso, Su débil pero imprescindible aportación dará sentido a esta obra y, con ella, a la literatura universal de la que, nos guste o no, ya forma parte.


Si a usted le parece que no es una razón suficiente, busque alguna otra, que yo sabré respetar sus argumentos. Sinceramente, no está uno para andar buscando razones más allá de las evidentes.



  • ¿ A quién está dirigido?



Este libro está dirigido fundamentalmente a todas aquellas personas que, deseosas de comprender el mundo que les rodea, se entregan al noble arte de poner su entendimiento en manos de los que dominan lagunas, espacios muertos, agujeros negros y otras deficiencias del saber, para que rellenen su banco de datos cerebral con estos sencillos pero sinceros conceptos sobre esta estirpe de seres superiores que constituyen el gremio de los vagos.


También está dirigido a las personas que pillan de una estantería el libro que tienen más a mano, porque es el cumpleaños de algún conocido, y no tienen otra intención que la de cumplir co el rito social del regalo sin que esto le suponga un conflicto. Quiero recordar a mis lectores que los libros no están hechos para ser leídos sino para ser vendidos. Usted pagará la misma cantidad de dinero si lo adquiere como objeto ornamental, que si lo lee cien veces.


Esto último es improbable en tanto que el contenido del libro le apartará de emprender semejante tarea por el esfuerzo que requiere.
Además, el lector entraría en un círculo vicioso del que no podría salir, pues una persona que ha leído cien veces el libro demuestra no haberse enterado del mensaje que transmiten estas páginas y, por tanto, deberá leerlo una vez más. El autor calcula que tras la quinta o sexta lectura, el consumidor adquiere un nivel suficiente como para pensar en los términos que plantea este tratado.


No se descarta el caso de las personas que consideran la lectura un esfuerzo intelectual de tal magnitud que debería ser remunerado. Para ellos también está escrito este libro. Es un homenaje a su talante y deberán tenerlo en casa, si no como objeto de lectura, al menos como instrumento de apoyo logístico.




  • ¿Qué es el trabajo?




Al parecer, Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza. Tanto fue así, que el hombre en seguida se planteó vivir como Dios, y esto ofendió al Supremo Creador hasta el punto que sometió a nuestra especie a un castigo que arrastra hasta nuestros días. La tendencia natural del hombre es recuperar aquel estado de aproximación al Ser Supremo. La actitud del vago no sería, en tal caso, una renuncia insolidaria a participar del proyecto social, sino un estado místico, un grado superior de vivencia espiritual.

Pero Él nos mandó trabajar. Ganar el pan con el sudor de nuestra frente. Él mismo trabajó en la construcción del cosmos implantando la jornada laboral de seis días, se dirán muchos de ustedes, los más creyentes… sí, pero vamos a analizar en profundidad estos puntos.


En primer lugar, hay que tener en cuenta que no podemos fiarnos de las transcripciones, copistas, traductores, etc., que han hecho posible que la Biblia llegue hasta nosotros.

En segundo lugar, debemos entender que Dios estaba profundamente cabreado por la actitud desafiante con la que se habían descolgado nuestros primeros padres, y en plena bronca soltó lo primero que le vino a la cabeza. Además, la penitencia del trabajo fue una condena para el género humano. Se trata de un trabajo en equipo que se cumple todos los días y con un rigor impensable; si no en todas y cada una de las personas, como colectivo. El hombre, considerado como género, trabaja.


Por último, existe una pequeña trampa histórica con la que se ha desvirtuado el sentido de la semana. Cuando decía al principio de estos párrafos que había que leer despacio0 las Escrituras, tenía razón. Todo el mundo sabe que Dios empleó seis días en la construcción del universo y el séptimo descansó, con lo que según algunos, inventó el domingo. Pero no fue exactamente así.
Dios empleó seis días en la construcción del cosmos y descansó <a partir> del séptimo, y no sólo el séptimo como pretenden hacernos creer.


Se encontraría exhausto o ,simplemente, a partir del sexto día llegó a la conclusión a la que yo llegué hace mucho tiempo, y dejó el afán laboral en manos de los hombres.


Para aquellas mentes escrupulosas o para los que pertenecen a determinadas sectas religiosas que basan su existencia en el trabajo, afirmo desde estas líneas que no se puede ofender a Dios por intentar seguir su ejemplo.


Una vez descartado el sentido divino de la actividad laboral, debemos definir el trabajo como un esfuerzo para conseguir ingresos que nos permitan vivir o, por lo menos, seguir con vida en este mundo.
Queda claro que, se mire como se mire, el trabajo siempre es una maldición; sea por castigo divino o porque es la única arma contra la inanición, pero jamás es producto de la voluntad del hombre libre.



  • El trabajo como vía de realización personal.



Hemos visto cómo el trabajo es una actividad que evita que nos quedemos como la mojama por falta de ingestión, pero esto nos llevaría a pensar que una vez solucionadas nuestras necesidades gastronómicas, todos dejaríamos el trabajo a un lado para entregarnos a nuestros placeres favoritos, y no es así.


El hombre está compuesto de dos partes fundamentales: el cuerpo humano y el sistema nervioso central.
El primero sirve para desplazar al segundo, que es, en realidad, el que da personalidad a la entidad física. El cerebro es el ingeniero del cuerpo humano. Pero el cerebro, como ingeniero, necesita preparación, unos conocimientos, una especialización, una información, etc., que se van acumulando en su banco de datos. Este sistema es manipulable. Las respuestas cerebrales son producto de los datos que previamente hemos ido introduciendo.


Como las respuestas siempre siguen la misma vía, al repetir muchas veces un estímulo, se nos crea un surco o reflejo condicionado, del que no podemos prescindir. El trabajo constituye una de estas vías, y así, como la aceptación del trabajo es un proceso muy complicado (a veces dura años) durante el cual el individuo se autoconvence de que está haciendo lo que debe y que no existe otra alternativa, llega un momento en el que el hombre no puede vivir sin trabajar, porque necesita ese estímulo para descargar la energía acumulada en el cuerpo.


La consecuencia de todo esto es que llega un momento en que nos encontramos con personas que sólo son felices cuando trabajan. El síndrome del jubilado, por el cual los mayores se aferran a sus puestos de trabajo y no quieren abandonarlos a pesar de cobrar sin tener que hacer nada, es un buen ejemplo de lo que digo. En otros casos, se enmascara el drama convirtiendo el ocio en otro puesto de trabajo, que puede consistir en edificar una casa los fines de semana, cavar en una huerta, practicar deportes violentos como fútbol, tenis, pesca, ajedrez, etc.

El caso de los vagos está al margen de lo que hemos visto en este apartado. Disponen, por supuesto, de cuerpo y cerebro como los demás, pero al no realizar un esfuerzo repetido durante mucho tiempo, porque su metabolismo no se lo permite, no crean esos surcos cerebrales producidos por la actividad laboral reiterada, y no llegan a realizarse jamás en la ejecución de un trabajo. Sin embargo, el vago es sensible y, por tanto, capaz de admirar el mérito de una obra bien hecha.

Resumiendo, podemos decir que la realización del hombre a través del trabajo tiene un doble sentido. En primer lugar, obtener el aporte calórico imprescindible, y en segundo lugar, liberar al cuerpo de tensiones que nos conducirían irremediablemente a la locura.

La salud psíquica de los vagos es impresionante e inalterable, y no necesitan de estos resortes para sobrevivir. Por esto contemplan con estupefacción a sus semejantes en un gesto que es interpretado como jactancioso, pero que no es sino sorpresa y, a veces, admiración.



  • Cómo leer este libro.



Hay que tener a mano todo lo necesario, para no andar de un lado a otro perdiendo el grado de concentración que requiere asimilar conceptos tan complejos.

Si en algún momento se encuentra abrumado por la cantidad de información que recibe, deténgase. Tómese un descanso antes de continuar. Cambie de posición de vez en cuando, y no olvide que aunque el vago debe ser una persona con una sólida formación humana y cultural, la vida es muy larga y la prisa sólo sirve para acortarla: APRENDA A DOMINAR LOS ESTADOS DE ÁNIMO QUE CONDUCEN A LA PRECIPITACIÓN Y AL APRESURAMIENTO.


Como norma, podemos decir que todo aquello que deba ser realizado con prisa no merece la pena. La precipitación sólo conduce al embrutecimiento y, en definitiva, a la autodescalificación. No debemos olvidar que, por encima de todo, somos personas humanas.


Evite en lo posible las agujetas cerebrales. Cada tres o cuatro páginas cierre los ojos y el libro al mismo tiempo, y practique movimientos de rotación de la cabeza sobre su eje cervical. Estos movimientos, además de evitar anquilosamientos vertebrales, ayudan a que los conceptos se muevan por el interior del cerebro y se ubiquen en el lugar que les corresponde por el llamado <<efecto coctelera>>.

Las agujetas cerebrales se producen por el movimiento de los conceptos en su recorrido hacia el banco de datos. Las neuronas los van transportando, y este esfuerzo se paga con una sensación de densidad cerebral parecida a la de la resaca y que en no pocos casos suele derivar en jaqueca.

Lea siempre el nombre del autor antes de empezar la sesión de lectura. El respeto y la devoción al autor son la base del entendimiento y de la entrega por parte del receptor.


Para los que se asustan al ver tantas letras juntas, y no encuentran una razón que justifique una empresa tan laboriosa como es la lectura de tan impresionante volumen, les recordamos, con mucho respeto y admiración, que en el interior del libro hay una sección gráfica que puede ser contemplada sin otro esfuerzo que el de la impresión de la retina. Son muchas las personas que consideran <los santos>, que es como llaman a las fotografías y dibujos de los libros, la parte más interesante de los mismos. El autor, previendo esta posibilidad, ha dotado al libro de una amplia zona gráfica. Si piensa que es muy complicado andar buscando los dibujos entre tanta página, puede arrancar las que no contengan santos para posteriores revisiones, si es que a usted le gusta leer una obra varias veces.

Tanto el papel como la tinta empleados en la impresión han sido estudiados minuciosamente para conseguir el mínimo peso y evitar esguinces, elongaciones musculares y deformaciones óseas a nivel de la mano por la sujeción de la obra durante la lectura. No obstante, el autor considera muy útil ayudarse de un atril, para que se haga cargo de la fuerza de la gravedad, de la que el lector no debe sentirse responsable *


* Como todo el mundo debería saber, la fuerza con la que el planeta atrae los cuerpos fue descubierta por Newton, un día que se encontraba TUMBADO debajo de un manzano, al ser agredido por uno de sus impertinentes frutos, en un atentado más del medio hacia las personas que se limitan a abstraerse y entregarse a pensamientos superiores.


Si considera que el libro es demasiado grueso, pero le interesa el tema, puede empezarlo por el medio o pasar las hojas de dos en dos, con lo que llegará al final con la mitad del esfuerzo. El autor ha tenido en cuenta todos estos problemas, e incluso pasando las hojas de cinco en cinco, cualquier persona con una inteligencia superior a la libélula, podría extraer sabios consejos y conclusiones.

Una recomendación del autor es que, lea o no el libro, hay que recomendarlo a las amistades aunque sólo sea por las virtudes que se han descrito hasta el momento. En cualquier caos, si no le gusta en absoluto, recomiéndeselo a sus enemistades.



EDITO: Añado el prefacio del libro, que no es muy largo, así que lo sumo al resto de lo transcrito.


PREFACIO.

El Gran Wyoming: un autor plural.

Hace meses el Gran Wyoming me pidió que le hiciera un par de gestiones en el ministerio de Justicia. Cuando llegué a su casa, una vez realizados los encargos, no té algo extraño en el ambiente, como un murmullo.

Una bella joven me abrió la puerta y entonces identifiqué el ruido de fondo: máquinas de escribir.

En el salón, un grupo de chicas tecleaban rabiosas como si les fuera la vida en ello. Apenas notaron mi presencia. Una de ellas me indicó que Wyoming se encontraba en el dormitorio.

Sobre un lecho enorme, yacía semiinconsciente el Gran Wyoming. Devorado por la curiosidad le interrogué por el significado de aquella especie de oficina.


  • Estoy escribiendo un libro- me contestó.



  • ¿”Estoy”? Yo diría que lo están escribiendo ellas- repliqué.



  • Yo pongo la firma y el motivo. Soy como la fuente para el hortelano, como la naturaleza para el paisajista, un modelo, una referencia sobre la que se construye la historia - añadió.



  • Pero lo que el público va a leer es la obra de estas muchachas, no la tuya – interpelé.



  • No me importa, no pretendo acaparar la gloria, sólo los derechos de autor, y ésta es la razón por la que firmo el libro. No soy tan vanidoso como para cargar sobre mis espaldas el peso del trabajo que supone escribir semejante tratado. No me importa compartir mis obligaciones y, en cualquier caso, ya que la obra es singular, dejemos que el autor sea plural.- culminó.



Y dándose la vuelta, decidió que le tocaba dormir a la otra parte del cuerpo, pues sostenía la teoría de los hemisueños, según la cual el cuerpo descansaba primero de un lado y luego del otro.

Viendo que ya no tenía nada que hacer allí, opté por retirarme. De nuevo atravesé el salón entre el incesante teclear de aquellas muchachas que volvieron a castigarme con su indiferencia. Ninguna notó mi paso. Ninguna levantó la mirada. No me hubiera importado en absoluto, pues, a decir verdad, no eran de las peores.

CARLOS MEDINA SUÁREZ.


Carlos Medina Suárez es:

Director General de Construcciones Medina.
Consejero del Banco Atlántico.
Viceministro de Economía.
Capitán General de la 18 Región Militar.
Obispo de Toledo y
<<chófer del Gran Wyoming>>


Última edición por Inseglet el Lun Ago 01, 2011 12:05 pm, editado 2 veces
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Re: Un vago, dos vagos, tres vagos.

Mensaje por Skank el Dom Jul 31, 2011 9:35 pm

tiene buena pinta, me gusto lo del efecto coctelera y que diga que Newton era un vago jajaja
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Re: Un vago, dos vagos, tres vagos.

Mensaje por DarthCopy el Dom Jul 31, 2011 10:11 pm

Que grande es el Gran Wyoming XD.

Muchas gracias por la recomendación Inseglet, habrá que echarle un vistazo.

Un saludo.
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Re: Un vago, dos vagos, tres vagos.

Mensaje por Inseglet el Dom Jul 31, 2011 10:26 pm

Je, me alegra que os guste a los dos, la verdad es que tiene momentos muy graciosos el libro, así que os recomiendo que echéis vistazos a las estanterías de vuestra casa, por si os pasa como a mí y lo descubrís entre un montón de libros que tengan más años que Matusalén ^^


A saber la de cosas que algunos tendremos en casa y no nos hemos dado cuenta porque están camufladas en zonas añejas, jiejie.


Hasta luego.
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Re: Un vago, dos vagos, tres vagos.

Mensaje por gkobra el Lun Ago 01, 2011 11:26 am

Menudo curro te has pegado Inseglet! De momento me he quedado en "como enamorarse del autor" pero seguiré por que el libro promete, pero creo que va a ser un libro dificil de encontrar en librerias, y la biblioteca de mi localidad esta de traslado y han empaquetado los libros...
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Re: Un vago, dos vagos, tres vagos.

Mensaje por Darth Dencha el Lun Ago 01, 2011 4:49 pm

Un interesante aporte, desconocia que hubiera escrito algun libro, habra que leerselo o intentarlo, porque soy MUY VAGO jejejejejejee. Un saludo. Gracias.
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Re: Un vago, dos vagos, tres vagos.

Mensaje por Naxian el Lun Ago 01, 2011 5:07 pm

Recuerdo que mi abuelo siempre me decía que el ser humano no está hecho para trabajar, la prueba irrefutable es que se cansa. Buen aporte Inseglet, da la casualidad que sí habia leido esta obra dado que mi padre siempre ha sido "fan" del Gran Wyoming. Algo que indirectamente me ha transmitido a mí también.

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Re: Un vago, dos vagos, tres vagos.

Mensaje por Fuhi el Mar Ago 02, 2011 4:28 am

Me encanta este tío, otro que añadir a la cola de libros que leer en verano, otros 4 o 5 y empezaré con este. Muchas gracias Inseglet!
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Re: Un vago, dos vagos, tres vagos.

Mensaje por Pepo el Jue Sep 29, 2011 9:04 am

Tendré que hacerme con el! Smile
Maldito Inseglet deja de poner libros que ya tengo bastante que leer! Razz

Un saludo
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Re: Un vago, dos vagos, tres vagos.

Mensaje por Skank el Jue Sep 29, 2011 10:21 am

Pepo escribió:Tendré que hacerme con el! Smile
Maldito Inseglet deja de poner libros que ya tengo bastante que leer! Razz

Así te entretienes hasta que salga el juego!
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Re: Un vago, dos vagos, tres vagos.

Mensaje por Crassus el Vie Sep 30, 2011 7:25 am

Skank escribió:
Pepo escribió:Maldito Inseglet deja de poner libros que ya tengo bastante que leer! Razz

Así te entretienes hasta que salga el juego!

jaja no puedo estar más de acuerdo.
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Re: Un vago, dos vagos, tres vagos.

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